martes, 11 de octubre de 2011


He estado detallando la obra de Andy Kehoe por mucho tiempo y vuelvo a sentir que me llega al corazón, me hipnotizo cuando miro sus cuadros, es casi como si pudiera hablar con sus imágenes, me siento como uno de estos seres en medio de paisajes monocromos.  
Estoy pensando en mi traje de camuflaje (aún) y vi algunas imágenes de Kehoe que me inspiraron, tanto o más que los insectos hojas con los que estoy intentando establecer una relación en cuanto a nuestra relación con el entorno, en especial con el paisaje, con ese pedazo de terreno que desde el arte hemos normabrado. Pensé entonces en el  camuflaje porque es un efecto reflectante del entorno, tiene una relación directa con el espacio, estoy de acuerdo con Javier Madervelo cuando dice que “la belleza del paisaje brota de una experiencia cuyo desencadenante es la naturaleza exterior, pero no de cualquiera, sino la que proyecta sobre ella una mirada subjetiva coloreada a través del cristal de una percepción estética del mundo”.   Si, en realidad lo que me llama la atención del paisaje es su cualidad subjetiva,  la posibilidad de construirse desde un  punto de vista referente a quien lo vive, un espacio propiciado por la experiencia individual.  De varios de los conceptos que he leído sobre paisaje, encontré uno que me agrada: “La naturaleza exterior se transmuta en un paisaje únicamente cuando es percibida por un espectador que se fija en un detalle o recorte del mismo y reevalúa sus apariencias sensibles como materiales con el fin de activarlos y tamizarlos subjetivamente mediante el libre juego de las facultades hasta que sedimenta en una idea”. 

Por más que el camuflaje haga parte del instinto de supervivencia animal no significa que no haga parte de nuestra sociedad, usted sabe, ya hay varias teorías alrededor de nuestra relación con el entorno, sobre el miedo al espacio público, la pérdida de identidad y la masificación, he leído algunas cosas de Biopolitica y ecología del miedo y no parecemos tan desligados de lo que el insecto hoja hace a diario, esconderse, hacerse el muerto, tener este carácter raro de camuflaje que algunos biólogos describen como camuflaje exagerado por miedo.

En estos momentos quisiera comunicarme con Andy Keohe, decirle lo que siento por sus obras, también quisiera hablar con algún especialista en fásmidos, quisiera hablar sobre este intento de buscar un “significado” con el mundo externo, con la forma y con el color, sobre  esta ambivalencia de protegerse y desear tener una experiencia con lo que vemos.

...Andy, voy a llorar y lo digo enserio.




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