domingo, 5 de abril de 2015

 



Escribirse los cuerpos. 
Jean Luc Nancy y la filosofía del cuerpo






Cuerpo ante todo está allí como caída, como lugar de pesos y fuerzas. Tenemos cuerpos del pecado, de la salud, del placer, del arte. “el cuerpo es nuestra angustia puesta al desnudo”

Uno de los primeros capítulos de Corpus, el libro de Jean Luc Nancy es Escribase el cuerpo:

“Que se escriba, no del cuerpo, sino el cuerpo mismo. No la corporeidad, sino el cuerpo. No los signos, las imágenes sino solamente el cuerpo” ¿Dónde están los cuerpos entonces? Más allá de las imágenes, de los conceptos, de las filosofías.


“Escrbir: tocar el extremo ¿Qué es tocar el cuerpo, en lugar de significarlo o hacerlo significar?”(Nancy 2010:13) como no encontrar el cuerpo en el significado, uno se pregunta si es posible develar el cuerpo más allá de la carne y el signo. Nos han mostrado el cuerpo desde el discurso, desde el pensamiento, pero el cuerpo hoy no es ni siquiera eso biologizado: cabeza, tronco, piernas y funciones, la carne del cuerpo está conformada por una morfología y una anatomía que exterioriza cosas, sensaciones que sobrepasan el límite del nombramiento. 
¿Qué es eso de escribirse al cuerpo? “la escritura tiene su lugar sobre el límite” está en la frontera y cuando está allí, está tocando gt;. Hay entonces una función del tocar en relación al límite: Tocar es delinear, estar en los contornos, pensar tocando, así pues, este escribirse es un tocar, es tocar la línea de lo impenetrable, de lo no identificable.

Nancy nos dice “escribir toca el cuerpo por esencia delinea el límite absoluto". En su filosofía no hay interés en escribir sobre el cuerpo, lo que lo parece interesarles a muchos artistas es la manera en que Jean Luc Nancy discute sobre el cuerpo: escribirse al cuerpo es tocarlo, sentirlo, hacerlo presente no hacerlo significado "Lo que llamamos arte no es lo que cierra los significados, es lo que abre la sensibilidad" (Nancy 2012)


Escribir ese cuerpo es casi hacer una hermenéutica del cuerpo, pero no lo es, es más exactamente escribir un cuerpo sin significarlo. El mundo del lenguaje, de la escritura toca los límites, sin embargo, hay algo más allá cuando el exceso del lenguaje da por sentado que la cosa es, que el cuerpo es eso que se significa, ese más allá es la excritura, uno se excribe en la medida que va más allá de las estructuras del significado, del lenguaje. Por tanto Nancy interroga esos signos que tanto en las estéticas del arte como en el terreno médico-antropológico se muestran como fundamento. El cuerpo para Nancy es gesto y comportamiento, hace excritura en cuanto ex_iste.


“La excripción de nuestro cuerpo, he aquí por donde primeramente hay que pasar. Su inscripción-afuera fuera del texto como un movimiento más propio de su texto”


“El trazo de la misma escritura excrita” Así la función del toque es escribir los bordes, haciendo uso del lenguaje sí, pero no significando sino contorneando lo incorpóreo, es decir, es lugar del lenguaje en cuanto el pensamiento toca para dar atisbos de sentido, sin embargo nos dice Nancy, que el sentido nunca se sabe, no es cuestión de saberse ni descifrarse, el sentido se vuelca a la vida misma y es infinito. “Nosotros somos el sentido” “el reino del significar, con su consustancial síntesis de lo inteligible y lo sensible funcionando en toda la historia de Occidente, ha llegado a su agotamiento; hoy el sentido salta sobre la clausura del significar y sitúa al pensamiento en el límite de un sentido sin significado”[1]


La condición entonces de que toda existencia es idea ( soy, luego existo) se muestra en esta filosofía en otra dimensión del ser, la ontología del cuerpo: somos cuerpo, cuerpo exterioridad que no necesita pensar la idea de que es cuerpo, pues en sí misma es, es contacto, es peso, fuerza, gravedad, es materia, sangre, carne, piel, a diferencia de la perspectiva platónica del ser idea en pensamiento teniendo el cuerpo como cárcel, Nancy desdibuja un cuerpo que es infinitamente más ontológico que la idea de sujeto, el ser y el sentido son arrojados en la nada, donde está colocado el cuerpo, el lugar de la existencia, un lugar sin sitio “los cuerpos son los lugares de existencia” Los lugares en donde están los cuerpos no son vacíos o llenos, no tienen dimensiones, no son arriba y abajo, lo que tienen son piel y ella se despliega y se contrae sin tener un a priori intuitivo, pues no abstrae, no tiene una descripción fenomenológica de lo que es, es piel espaciosa ocupando un espacialidad: “el cuerpo da lugar a la existencia…da lugar a que la existencia tenga por esencia no tener esencia” (Nancy 2010: 16) para Nancy el cuerpo no es esencia metafísica, ni teológica, ni lingüística.


Esta ontología, que es existencia-cuerpo en sí misma da lugar al acontecimiento en la piel (la carnación que Nancy nombra el color local) esta ontología no se piensa el cuerpo, no es una cosa del pensar, sino del pensamiento que toca una condición corporal que no es lugar, ni discurso, es limite, ese contorno que fractura el continuo de sentido y el momento. El cuerpo da lugar y acontece: sexo, muerte, llanto, dolor, recuerdo ect.






Escribirse al cuerpo


La ontología entonces se vale de la escritura, no mostrando el sentido, sino “el gesto para tocar sentido” y tocar no es cosa de agarrar, de capturar, es una especie de intención, es un dirigirse (Hoc est enim corpus meum - he aquí mi cuerpo) es un espaciamiento, es lo abierto. El toque del cuerpo es un asunto extraño que alberga la especulación y que está dirigido: “Escribir es el pensamiento dirigido, enviado al cuerpo, es decir, a lo que separa, a lo que lo hace extraño”


Así pues hay una dimensión que más allá de todo lenguaje, de toda significancia de lo que es en sí, se espacia, no en palabra-verdad sino en gesto, el gesto del espaciamiento, la escritura que no es suficiente se excribe.

Aquí Nancy nos introduce a la “Ontología del cuerpo=excripción del ser” y “Existencia: los cuerpos son el existir, el acto mismo de la existencia, el ser”(Nancy 2010: 19)


Por tanto el acto mismo de la existencia es el accionar, es eso que trastoca lo real, accionar es espaciar, esta preocupación por el accionar también la encontramos en el ámbito político con Hanna Arendt: el hacer no es una representación, el hacer hace a un ser sujeto político, no es objeto de su labor condicionado por los mercados o los totalitarismos que tanto critica Arendt, la acción determina las realidades sociales, como describe Arendt en su libro La Condición Humana (1958): el espacio de la libertad debería ser la acción. 

Nancy compara la carnación de un cuerpo con la psique que para Freud se muestra como esa dimensión volcada hacia el inconsciente, o con el sujeto de Lacan: el sujeto de la histeria: un parasitismo mental. Para Nancy la histeria es un cuerpo saturado de significados, está concentrado de eso que lo hace cada vez más refugiarse en su límite, aquel que devela la verdad en forma de implosión. (Nancy: 2010: 21)

Nancy se pregunta si es posible un cuerpo sin significación, un cuerpo libre y a ello responde que el cuerpo no es una simple exterioridad inverosímil de significado, el cuerpo es sentido mismo: el cuerpo del sentido, que es el fin de la idea de sentido, el cuerpo no significa, es el que fractura lo real a modo de espaciamiento , en donde tiene lugar el ego, como una estructura donde el cuerpo se expone, el ego es una manifestación del cuerpo continuo, así espaciamiento y ego generan tensión del lugar de los cuerpos, en la enunciación y contradicción “donde corpus se enuncia egos se contrapone” en un sí mismo, un sujeto-ob-jetado, así, el desencuentro de los cuerpos en el mundo es también el umbral al que ellos están expuestos, umbrales de dolor, de desdicha, de enfermedad, de sexualidad.




El mundo de los cuerpos



El mundo dado en su infinitud de objetos, cosas, sujetos, energías está lleno de fuerzas invisibles, sentidos que sienten más allá del ojo, la nariz, la mano, hay otros sentidos, el sentido de duración, el sentido del matiz, ect. Sentidos de la existencia misma.

El espaciamiento del cuerpo es también sentido invisible y es resonancia de el mismo, el espacio donde resuenan los cuerpos es lo que Nancy nombra dilatación del espaciamiento: el cuerpo carga con su espaciamiento, que es la intimidad misma, la subjetividad, ese sí mismo que se separa del eso, del aquí, es la asieda:,“el así mismo, el por sí mismo del sujeto” . No estamos hablando aquí de un nihilismo corporal supremo, de un totalitarismo del sujeto entrópico, sino de un sentir, de un cuerpo sintiente que constituye además un cuerpo estético del que todos forman parte, no solo como sociedad, como habitad, sino además, como sustancias intersubjetivas que están puestas en el mundo.

Nancy desarrolla un pensamiento en torno a la comunidad[2], una otredad, alteridad que no se tiene que mostrar solo como entidad social, como ideología sobre el estado, eso que llamamos humanidad, ese otro para Nancy tiene que constituirse en torno a la fragilidad, comunidad, otredadn en tanto fragilidad, donde todos nos vemos trastocados. Las ideologías del sujeto y la colectividad requieren resolver una problemática más allá del discurso, también necesitan un cuerpo.

Hay que ver también que Nancy nos muestra un cuerpo que no está necesariamente desligado de la mente-pensamiento, el cuerpo en su cartografía orgánica adviene la mente en presencia del mundo. El mundus corpus, en donde están los lugares del cuerpo que se agencian en la presentación y el desgarramiento. La primera referida a las formas de su presencia: átomos, estructuras, espacios públicos o privados ect y la segunda referida a las energías: destinos, almas, necesidades. Ese es el mundo de la extensión real del espaciamiento de los cuerpos, la propiedad del lugar dada a los cuerpos, un mundo que no es solo el occidental (geopolíticamente) no es tampoco solo el lugar de la historia, es el devenir que sería el espaciamiento del tiempo, el cuerpo como tiempo. Las épocas cargan con cuerpos que han sido dichos o han sido callados, por tanto cuerpo-cuerpos tiene que re-deifinirse en ese concepto dehumanidad, la humanidad que se ha ido construyendo desde la teología, pasando por el capitalismo y por el lenguaje, la humanidad parece haber sido ya significada por los humanistas, pero ella requiere de un infinito despliegue. 


Hay una gran diferencia entre la pregunta y el llamado, la filosofía a la que le apunta Nancy tiene que ver con el llamado en cuanto abertura ( lo abierto) ósea, con el dirigirse, con un cuerpo que no necesariamente tiene que pasar por el conocimiento, el cuerpo no es una pregunta a la espera de ser respondida ¿Qué es cuerpo? ¿Qué es humano? hay que buscar en la presencia sintiente, el conocimiento es una construcción, un proceso de pensamiento, pero hay algo en el cuerpo que nos conecta más con el proceso que está ahí sin ser estructurado como conocimiento, el sentir.





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Bibliografía

NANCY Jean Luc (2010) Corpus. Madrid. Editorial Arena libros S.L










[1] NANCY, Jean- Luc, La Experiencia de libertad, Editorial Paidós, Barcelona, 1996.
[2] NANCY, jean Luc (2000) La comunidad inoperante. Recuperado 05/04/2015 Revisado en: http://www.lacomunitatinconfessable.cat/wp-content/uploads/2009/10/18223929-la-comunidad-inoperante-jeanluc-nancy.pdf



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